Un fenómeno. Cuatro alturas.
El mimetismo molecular recorre toda la enfermedad autoinmune — de la persona que lo vive a la terapia que algún día lo corrija. Léelo de lado a lado.
Nos cruzamos con patógenos que nunca notamos.
Estamos expuestos a muchos más patógenos de los que llegamos a registrar — la mayoría no deja ni un síntoma. Pero allí donde las proteínas de un patógeno se parecen a las nuestras, ese contacto silencioso puede dejar huella: un sistema inmune que aprende a atacar ambas. El mimetismo molecular convierte la exposición invisible en un motor plausible de enfermedad autoinmune.
Exposición invisible
A lo largo de la vida nos cruzamos con incontables patógenos sin saberlo. Los síntomas son la excepción; el contacto es constante, y está en gran parte sin cartografiar.
Mimetismo molecular
Cuando una proteína de un patógeno imita a una humana, la tolerancia inmune puede romperse y el cuerpo volverse contra sí mismo. El fenómeno está establecido — las preguntas abiertas son qué exposiciones, y en quién.
Las mutaciones que vienen
Los patógenos cambian sin parar, y cada mutación reconfigura ese parecido. Leer nuestra relación con ellos — hoy y a medida que evoluciona — es donde tiene que empezar la predicción. Esta es la línea que siguen nuestras hipótesis.
El mismo fenómeno, visto desde cuatro lados.
Paciente, clínico, investigador, pharma — cada uno se encuentra con el mimetismo molecular a una altura distinta. Una sola línea de investigación, leída desde cuatro puntos de vista.
Lo que estamos construyendo.
El mimetismo molecular es el comienzo, no el destino. Estas son las direcciones hacia las que trabajamos — y donde los partners adecuados entran pronto.
Cartografiar lo invisible
Un mapa sistemático de las exposiciones a patógenos que podrían impulsar la autoinmunidad — una capa de datos que aún no existe.
Por delante de la mutación
Anticipar cómo las futuras mutaciones de los patógenos reconfiguran el mimetismo molecular — y qué significa eso para el riesgo antes de que llegue a una consulta.
El mimetismo como diana
Convertir el fenómeno en hipótesis terapéuticas — el punto más temprano y defendible de la cadena de descubrimiento, construido con partners de pharma.
Todo empezó como una pregunta.
Neural Omega nació de investigación original en bioinformática sobre el mimetismo molecular — no de un hueco de mercado. Esa pregunta sigue siendo la espina dorsal de la empresa: cada producto es una altura distinta de la misma línea de investigación, construida sobre una base de datos europea diseñada para abordarla como es debido.
El comienzo de una nueva medicina.
No tenemos todas las respuestas. Tenemos el mapa, y hemos empezado a recorrerlo. Si quieres ver cómo, hablemos.
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